La natación es muy buena para cualquier organismo, todo el cuerpo puede soportar fácilmente el ejercicio de bajo impacto, especialmente para las personas con artritis, trastornos músculo-esqueléticos o sobrepeso.
El agua amortigua las articulaciones o huesos frágiles que podrían ser heridos por el impacto de los ejercicios en tierra. Cuando uno se sumerge hasta la cintura, nuestro cuerpo tiene que soportar solo el 50% de su peso; inmerso hasta el pecho, del 25 al 35%, y al cuello, nada más el 10%.
Los atletas utilizan el agua para rehabilitarse después de una lesión. En el caso de las personas con artritis u otras discapacidades, el hacer ejercicios dentro del agua les mejora la aptitud y la amplitud del movimiento músculoesquelético de su cuerpo además aliviar dolor y rigidez muscular.
La natación es también conveniente para las personas con asma, como el aire caliente y húmedo (alrededor de la piscina) causa menos irritación a las vías respiratorias.





