Este hecho reduce las tensiones musculares que nos provoca la estresante vida cotidiana.
Al mismo tiempo, el agua es casi novecientas veces más densa que el aire, por lo que cualquier desplazamiento dentro de ella, es ya en si un ejercicio.
La posición que se adopta al nadar, no importando cuál sea el estilo, es prácticamente horizontal, lo que facilita la circulación sanguínea.
Por lo que es de gran ayuda para personas con problemas del sistema circulatorio incluyendo en estos los del corazón. Además de que el ejercicio aeróbico ligero de la natación, repercute directamente en este órgano fortaleciéndolo y haciéndolo más grande.
El cuerpo entero esta en movimiento, no hay tensiones ni golpes en las articulaciones, por lo que también es recomendable, para personas que presentan problemas en huesos como la osteoporosis, entre otros, o que se encuentran en recuperación de alguna lesión en especial.
Prácticamente no hay un grupo muscular que no se utilice practicando la natación.
Este deporte es también una excelente opción para la mujer embarazada, ya que fortalece su cuerpo sin exponerla a un gran esfuerzo físico. Además la densidad de el agua aligera su peso, lo que le permite ejercitarse y mantenerse activa, evitando con ello el aumento de peso más allá de lo recomendado y esto evitará la formación de estrías en la piel.
La natación en los niños y jóvenes contribuye a un desarrollo físico óptimo. Así también en los adultos es una actividad ideal para mantenerse sano y con una buena condición física.
También es útil para el crecimiento personal: para construir la autoestima y la autoconfianza.
Se desarrolla la autoestima: las personas que practican la natación o algún deporte, desarrollan un gran sentido de su propia valía, aprenden a tratarse y a tratar a otros con respeto.
Una autoestima sana, ayuda a las personas a construir fuertes y sanas relaciones interpersonales y a superar obstáculos en la vida, que les permiten alcanzar todo su potencial.
Un deporte, una enseñanza de valores
Desarrollan nuestros deportistas un comportamiento moral, ético y su carácter a través de la convivencia en la escuela, todos guiados con el ejemplo del instructor.
Los alumnos desarrollan valores éticos y morales, como el cuidado, la honestidad, el respeto y la responsabilidad, esenciales para el desarrollo del carácter .
Se mejoran las relaciones personales.
Con nosotros, nuestros alumnos aprenden a cuidarse a sí mismos y a los demás, al igual que a comunicarse y cooperar con sus profesores, compañeros y amigos, pero sobretodo, aprenden a trabajar en equipo, a dar y recibir; aspecto importante para lograr el bien común.
Desarrollo de habilidades específicas:
Adquieren nuevos conocimientos y maneras para crecer en cuerpo, mente y espíritu; la habilidad de divertirse y disfrutar la vida, es decir, tener buen humor. Estas cualidades contribuyen para que las personas se sientan bien con ellas mismas y en el grupo en el que se desenvuelven.





